QOLLUR RITTY
UBICACIÓN DEL SANTUARIO
QOLLUR RIT'Y es un Santuario Religioso del mundo andino, representa a un Cristo Crucificado cuya silueta esta plasmada en un roca; este Santuario está ubicado en el paraje de Sinak`ara por encima de los 4,800 m.s.n.m., al pie del nevado de Qolquepunco en plena cordillera oriental de los Andes (Vilcanota), junto al pico del Ausangate, jurisdicción de la comunidad de Mahuayani distrito de Ocongate, provincia de Quispicanchi, departamento del Cusco.
SANTUARIO
Con la finalidad de acoger a la masiva afluencia de peregrinantes, el actual Santuario ha sido modificado a lo largo del tiempo. Las primeras descripciones de cómo era al principio, antes del año de 1930 aproximadamente, hablan de una capillita hecha de adobes de pasto (llamado ch'ampas) de puna, techo de paja brava (ichu). Para el año de 1935 ya existía una capilla de techo con tejas y paredes de piedra con barro enlucido con yeso. Según testimonios de los celadores más antiguos, este local tenía unos 10 metros de largo por seis metros de ancho y se apoyaba en la roca de la aparición; tenía la puerta de madera, este templo al parecer duró muy poco ya que por el peso de las nevadas se hundió y tuvo que ser sustituido por techo de calaminas.
ALTAR
Posteriormente en los años de 1960 a 1970, fue construido el tercer templo con cimentación de piedra y columnas de cemento. En esta fase se construye el actual altar con tres urnas, en el centro está la imagen de Cristo del Nevado que fue retratado en la roca donde desapareció el niño de tez blanca. A la izquierda está la imagen de la Virgen de Fátima y a la derecha la imagen de San Martín de Porres (santo peruano). Posteriormente se hizo la ampliación del actual templo que tiene un largo de más de cien metros, por unos 20 a 25 metros de ancho. El templo está como recostado en la ladera del cerro.
En los alrededores del templo, para guarecer a los peregrinantes se construyeron diversas casitas al que les llaman celdas. Cada nación peregrinante tiene su celda, es más, se fueron construyendo paulatinamente algunos servicios como baños, agua entubada, local para la posta médica, etc. con la finalidad de dar comodidad a los visitantes.
ORIGEN TRADICIONAL DE LA APARICIÓN DEL SEÑOR DE QOYLLUR RIT'Y
Allá por los años de 1780 en la Estancia de Mahuayani cerca del distrito de Ocongate (provincia de Quispicanchi departamento del Cusco); vivía una familia indígena, apellidada Mayta, que tenía buena cantidad de hato de ganado alpacuno y ovino; cuyos animales pasteaban en la Hoyada de Sinak'ara al pie del nevado de Qolqepunco, a cargo de sus dos hijos. El mayor más o menos de 18 a 20 años y el menor de 12 a 14 años de edad, llamado Mariano; quienes a más de apacentar los ganados, se dedicaban a hilar lana, vivían solos en la cabaña. Conforme pasaban los meses, el hermano mayor abandonaba continuamente la cabaña y los ganados, dejando todo solamente al cuidado del hermano menor, Mariano Mayta y sin ninguna compañía. Ya cansado de esperar al hermano mayor y no teniendo que comer, se dirige a Mahuayani donde su padre, dispuesto a contarle sobre sus peripecias y abandono por parte de su hermano mayor. Así empieza su recorrido, faltando poca distancia para llegar a su casa paterna, Marianito Mayta es alcanzado por su hermano mayor quien le increpa y recrimina de su actitud de abandonar la cabaña y los ganados sin su permiso. Una vez llegado a la casa de sus padres el hermano mayor le acusa de desobediencia y de ocioso; el padre escuchando la queja, le castiga y obliga a regresar a Mariano al pastoreo del ganado. Una vez llegado a la cabaña, nuevamente el hermano mayor abandona a Marianito; no se sabe con que motivo y en que correrías andaba; posiblemente en amoríos con una buena moza por los alrededores, volvía de varios días. Como la situación del abandono se tornaba cotidiano; Marianito Mayta al no soportar el trabajo duro y sacrificado, más la soledad y el hambre, decide trasmontar el Nevado para no ser sorprendido por su hermano mayor.
Cuando estaba dirigiéndose hacia el nevado, se encontró con un niño de raza blanca, más o menos de su misma edad, quien le preguntó con toda sinceridad lo que le sucedía y que estaba dispuesto a atravesar el nevado cueste lo que cueste, incluso su vida hasta llegar donde su padre o irse a otro lugar muy lejos para no sufrir y padecer por culpa del hermano mayor. Pero el niño le aconsejaba y recomienda no hacerlo. Para mitigar su hambre le ofrece su pan, su compañía y ayuda en las labores de pastoreo e hilado de lanas. Marianito ante este ofrecimiento accede y acepta la proposición; ya por la noche en su cabaña no concilia el sueño pensando en el niño hermoso, bondadoso y compasivo.
Al día siguiente al rayar el sol se levanta y arrea los ganados para pastar y se dirige al lugar, tal como el niño prometió esperarle cada mañana. Se encuentran nuevamente, su alegría es inmensa, durante el día juegan, conversan amenamente, bailan y cantan; pero siempre apacentando los ganados e hilando. Asimismo recibe como ración alimenticia un pan, que es suficiente para saciar su apetito y no teniendo hambre hasta el día siguiente; así fue sucediendo todos los días, durante mucho tiempo y hasta que un día un comunero de las comarcas aledañas cuando buscaba su llama, que se había perdido de su cabaña, divisó en las laderas de Sinak'ara que Marianito jugaba con un niño blanco. Este pensando que era algún forastero-cazador, que se había alojado en las cabañas de Mayta, se fue sin dar mayor importancia. Pasaron meses, otra vez se pierde el alpacuno; el campesino sale en su busca por los mismos lares y nuevamente encuentra en el mismo lugar a Marianito y al niño blanco forastero. Esto le hace pensar y conjetura ciertas malicias.
De regreso a Mahuayani le comenta al padre de Marianito, quien pese a ser anciano y enfermo, se constituye en la cabaña; encontrando solamente a su hijo Marianito y no así al hijo mayor. El padre montó en cólera y furia, luego contó los animales y constató que los animales habían aumentado en número y existía abundante lana hilada. Más fue su sorpresa, que al entrar en la cocina no encontró vestigios de haberse cocinado y/o preparado sus alimentos; menos de haber utilizado los menajes de la cocina. El padre con mucha tristeza, compasivo, preocupado e inquieto, preguntó a Marianito porqué no se cocinaban; él respondió que tenía un amiguito desde hace varios meses que le acompañaba diariamente y le ayudaba a pastear sus ganados, a hilar y le proporcionaba pan y que todos los días le esperaba al pie del peñón. El padre perplejo y sorprendido por la narración le encargaba a Marianito, para que preguntase a su amiguito de donde era y como se llamaba. Antes de retirarse de la cabaña, el padre de Marianito, le regala unos vestidos en signo de gratitud y amor paternal, recomendándole cambiarse continuamente. En ese instante se presenta el hijo mayor, a quien increpa duramente su conducta. No pudo responder nada a su padre.
Una vez que se fue su padre, como de costumbre, se reúne Marianito con el niño (su amiguito), presentándose con ropa nueva. Un día estando juntos pregunta a su amiguito de dónde era; le contesta que era de Tayankani (pueblo cercano a Sinak'ara). Luego le pregunta cómo es que su vestido no envejecía y nunca se cambiaba. Al día siguiente para sorpresa, su amiguito apareció con el vestido de un extremo roto y un poco envejecido. Marianito le preguntó por qué no se cambio con otro vestido y/o no renovaba su vestido. Su compañero-niño le contesta diciendo que no tenía otro vestido, porque no había esa tela en estos lugares y entonces Marianito se ofrece a conseguirla. Deja encargado a su amigo-niño el cuidado de los ganados y emprende el camino hacia Mahuayani a la casa de su padre a quien le comenta y entrega el trozo de tela. El anciano campesino acepta comprarle, pero como el no podía viajar al a ciudad del Cusco, le encomienda a Marianito, que era ya jovencito. Preocupado y entusiasmado llega al Cusco, recorre todos los establecimientos comerciales en busca de la tela preciada y no encuentra esa tela. Le recomiendan preguntar en el Arzobispado, porque solo los Obispos usan ese tipo de tela; obediente y preocupado al no encontrar, logra entrevistarse con mucho sacrificio con el Obispo Monseñor Moscoso, quien con paciencia y atención escucha al humilde indígena joven. El prelado le manifiesta que esa tela no existe en el Cusco, que la enviaban de la ciudad de Arequipa. Le aconsejó y recomendó acudir donde el Párroco de Ocongate, Sacerdote Pedro de Landa, para el cual le envía una carta con el mismo Mariano. En ella el Obispo Moscoso, instruye al Párroco para que averigüe sobre la procedencia de la tela, porque tenía la ligera sospecha de estar cometiéndose un sacrilegio por parte de algún indígena, porque la tela pudiera proceder de los vestidos de las imágenes. El Párroco enterado del contenido de la carta, convence a Mariano para que lo llevara donde su amigo, que usaba dicha tela. Luego de un largo y penoso viaje por la cordillera llena de nieve, un día 12 de junio de 1783 llegan a un punto visible de la cordillera de Sinak'ara y vio efectivamente que un joven vestía túnica y apacentaba el ganado. Cuando se aproximaba hacia él, proyectaba una luz refulgente hasta ofuscarle la vista, sin que fuese posible aproximársele; prejuzgaba que lo proyectaba un espejo de gran dimensión. Quien tal hacía, podía ser algún malhechor resabido, entonces se vio obligado a suspender tal empresa. Días más tarde convoca a las autoridades comunales, vecinos cercanos. Una vez puestos en conocimiento, acuerdan organizar un complot sorpresa (sorprender y atrapar al joven de la túnica). Para esta empresa el Párroco de Ocongate también convoca a los habitantes de Ccatcca que pertenecía a la jurisdicción de la provincia de Paucartambo. Después de días de caminata llegan a Sinak'ara. Desde lejos divisan a Mariano Mayta y a su acompañante que pastaban los ganados. Conforme se aproximaban, como en la vez anterior, despedía una luz refulgente que les ofuscaba la vista; para lo cual acuerdan rodear haciendo un círculo con la finalidad de localizar y atrapar. Entonces los hombres de Ccatcca, rápidamente pasan el riachuelo de Sinak'ara, pero la figura refulgente se repliega hacia una peña (roquería), donde todos los hombre "cazadores" se juntan así a ciegas y el Sacerdote que los encabezaba fue el primero en alargar las manos, como para coger al fugitivo que se refugió en ese sitio.
El Sacerdote al extender la mano tocó a un árbol de tayanka, que allí había crecido y pensando que el fugitivo se haya subido, levantó la vista hacia arriba y vio que del árbol estaba pendiente el cuerpo del Señor Jesucristo en momentos de la agonía, manando sangre de sus llagas y levantando sus ojos al cielo. Entonces el Sacerdote y su comitiva de perseguidores, quedaron perplejos y atónitos, se postraron de hinojos y henchidos por la vivencia, inclinaron sus cabezas pidiendo perdón. Mientras tanto Marianito Mayta, al ver la persecución contra su amiguito de tayanka, gritaba a todo pulmón, clamando misericordia y al verlo desaparecido y sangre, gritaba acusándoles de haber matado a su amigo. Presa por la desesperación Marianito muere; se cree por un paro cardiaco. Todos los hombres vueltos en sí, solo encontraron la madera de tayanca en forma de cruz y el cuerpo de Marianito fallecido; incluso se cree que se encuentra enterrado al pie de la misma peña, que hoy se venera como sagrada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario